El animal más inteligente del mundo

Determinar cuál es el animal más inteligente del mundo es más complicado de lo que parece a primera vista. La inteligencia no se mide igual en todas las especies, y comparar la mente de un chimpancé con la de un pulpo, tan distintas evolutivamente, plantea un reto científico real. En este artículo repasamos los principales candidatos a este título y explicamos cómo se aborda realmente la medición de la inteligencia animal.

Pulpo manipulando un objeto con sus tentáculos, mostrando su capacidad de resolución de problemas

Los investigadores no utilizan un único test de inteligencia válido para todas las especies. En su lugar, evalúan capacidades concretas como la resolución de problemas, el uso de herramientas, el reconocimiento en espejo (una forma de comprobar si el animal se reconoce a sí mismo), la memoria a largo plazo o la capacidad de aprendizaje social, es decir, de aprender observando a otros individuos de su misma especie. Ningún animal destaca en todas estas categorías por igual, lo que explica por qué existen varios candidatos serios al título de animal más inteligente.

Los chimpancés son capaces de fabricar y utilizar herramientas sencillas, como palos modificados para extraer termitas de sus nidos, y muestran comportamientos sociales complejos dentro de sus grupos, incluyendo alianzas, jerarquías cambiantes y formas rudimentarias de comunicación gestual. Su cercanía evolutiva con el ser humano ha convertido a esta especie en una de las más estudiadas dentro de la cognición animal.

Los delfines destacan especialmente por su inteligencia social. Viven en grupos organizados, desarrollan estrategias de caza cooperativas y utilizan un repertorio de sonidos que varía según la situación y, según algunos estudios, incluso según el grupo concreto al que pertenecen. Son una de las pocas especies que ha superado con claridad el test del espejo, utilizado para comprobar si un animal es capaz de reconocerse a sí mismo.

El pulpo representa un caso especialmente interesante porque, a diferencia del resto de candidatos, no tiene columna vertebral ni un sistema nervioso centralizado como el de los mamíferos. Aun así, es capaz de resolver problemas complejos, como abrir recipientes cerrados para acceder a comida, y muestra comportamientos de aprendizaje individual notables en experimentos de laboratorio. Buena parte de sus neuronas se distribuyen a lo largo de sus brazos, lo que le otorga una forma de procesar información muy distinta a la de cualquier vertebrado.

Dentro del grupo de los córvidos (cuervos, urracas y especies cercanas), se han documentado comportamientos que sorprenden por su nivel de sofisticación, como el uso de herramientas para alcanzar comida fuera de su alcance o la capacidad de planificar acciones futuras almacenandoalimento para más adelante. Este tipo de hallazgos ha obligado a replantear la idea de que la inteligencia compleja depende únicamente de tener un cerebro grande, ya que el de estas aves es comparativamente pequeño.

La respuesta honesta es que no hay consenso científico sobre un único ganador. Cada una de estas especies sobresale en aspectos distintos de la cognición, y comparar tipos de inteligencia tan diferentes entre sí, la social, la técnica o la de resolución de problemas, no siempre resulta justo ni sencillo desde el punto de vista metodológico.

Es difícil compararlos de forma directa porque su tipo de inteligencia es muy distinto. El pulpo destaca en resolución de problemas individuales, mientras que el perro sobresale en aprendizaje social y vínculo con las personas.

Los delfines, junto a los grandes simios, se encuentran entre las especies que con mayor claridad han superado este test, utilizado para valorar el reconocimiento de uno mismo.

Porque el tamaño del cerebro no es el único factor determinante. Los córvidos muestran una organización neuronal muy eficiente, lo que les permite comportamientos complejos con un cerebro comparativamente reducido.

No hay una respuesta única y cerrada. Chimpancés, delfines y pulpos son los candidatos que con más frecuencia se citan en la investigación científica, cada uno destacando en un tipo distinto de inteligencia.