Un viaje que ninguna mariposa completa entera

La clave para entender esta migración está en su carácter multigeneracional. Durante la primavera y el verano, las monarcas viven solo unas semanas, el tiempo justo para reproducirse y dar paso a la siguiente generación. Pero a finales de verano nace una generación distinta, conocida informalmente como la «generación matusalén», capaz de vivir varios meses en lugar de semanas.
Es esta generación la que realiza el larguísimo vuelo hacia el sur, hiberna allí durante el invierno y, en primavera, inicia el regreso poniendo huevos por el camino. Serán sus descendientes, generación tras generación, quienes completen el resto del trayecto de vuelta hacia el norte.
La ruta de la migración
De Estados Unidos y Canadá a los bosques de México
La población oriental de mariposa monarca, la más numerosa y estudiada, se reproduce durante el verano en amplias zonas de Estados Unidos y el sur de Canadá. Con la llegada del otoño, inicia un vuelo hacia el sur que puede recorrer varios miles de kilómetros hasta llegar a los bosques de oyamel, en el centro de México, donde pasan el invierno agrupadas en densidades extraordinarias sobre los troncos y ramas de estos árboles de montaña.
La población occidental y su ruta hacia California
Existe también una población occidental, más pequeña, que se reproduce al oeste de las Montañas Rocosas y que inverna en distintos puntos de la costa de California, en bosques de eucaliptos y otras coníferas cercanas al litoral. Aunque comparte el mismo patrón general de comportamiento, su ruta y sus lugares de invernada son completamente distintos a los de la población oriental.
Cómo saben hacia dónde ir sin haber hecho antes el viaje

Uno de los aspectos que más fascina a los investigadores es que cada generación migratoria llega, año tras año, prácticamente a los mismos bosques concretos que usaron sus antepasados, pese a que ninguna mariposa individual ha estado allí antes. Se cree que combinan varios mecanismos de orientación, entre ellos un «reloj solar» interno que tiene en cuenta la posición del sol y la hora del día, así como cierta sensibilidad al campo magnético terrestre.
Todavía no existe una explicación completa y cerrada sobre cómo se transmite esta información de una generación a otra.
El papel del algodoncillo en todo el proceso
La migración de la monarca está estrechamente ligada a una planta concreta: el algodoncillo o asclepias. Las orugas de esta especie se alimentan exclusivamente de sus hojas, que contienen compuestos tóxicos para la mayoría de los depredadores. Al acumular estas sustancias, tanto la oruga como la mariposa adulta resultan poco apetecibles para muchos animales, lo que actúa como una defensa natural. Sin algodoncillo disponible a lo largo de la ruta, las distintas generaciones no podrían completar su ciclo de reproducción durante el viaje de vuelta hacia el norte.
Amenazas actuales a su supervivencia
La población migratoria de mariposa monarca ha sido evaluada por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), que la incluyó como especie en peligro dentro de su lista roja. Entre las principales amenazas se encuentran la pérdida y degradación de los bosques de oyamel en México, en parte por la tala, la reducción del algodoncillo disponible debido al uso de herbicidas en zonas agrícolas de Estados Unidos, y los efectos del cambio climático sobre las condiciones de las rutas migratorias y las zonas de invernada.



