Qué convierte a una especie en «invasora»

No toda especie introducida por el ser humano en un nuevo territorio se considera invasora. El término se reserva para aquellas que, además de establecerse fuera de su área de distribución natural, se expanden de forma significativa y generan un impacto negativo sobre las especies autóctonas, los hábitats o las actividades humanas.
Muchas llegan de forma accidental, a través del comercio o el transporte, mientras que otras fueron introducidas de manera intencionada, por ejemplo con fines ornamentales o de acuicultura, sin prever las consecuencias posteriores.
Principales especies invasoras presentes en España
La avispa asiática (Vespa velutina)

Originaria del sudeste asiático, esta avispa llegó a Europa a principios de los años 2000 y se ha extendido de forma notable por buena parte del norte y noroeste de la península. Se ha convertido en un problema especialmente serio para la apicultura, ya que caza abejas melíferas en las entradas de las colmenas, debilitando o incluso llegando a colapsar colonias enteras si la presión de caza es constante.
El cangrejo rojo americano
Introducido en el suroeste de España en la década de 1970 con fines de explotación acuícola, este cangrejo se extendió con rapidez por ríos, embalses y humedales de buena parte del país. Su capacidad de excavar galerías en las orillas provoca daños en acequias y sistemas de riego, mientras que su voracidad y su resistencia a enfermedades han contribuido al declive de especies autóctonas como el cangrejo de río europeo, mucho más sensible y vulnerable.
La cotorra argentina
Este ave de origen sudamericano, popular durante años como mascota, ha formado poblaciones estables y en aumento en numerosas ciudades españolas, especialmente en parques de Madrid y Barcelona. Construye nidos comunales de gran tamaño, lo que puede dañar el arbolado urbano, y compite por recursos y lugares de nidificación con especies de aves autóctonas.
Impacto ecológico y económico
El impacto de las especies invasoras no se limita al plano ecológico. Además de desplazar o debilitar a especies autóctonas, generan costes económicos reales asociados a labores de control, reparación de infraestructuras dañadas o pérdidas en sectores como la apicultura y la agricultura.
Organismos como el Ministerio para la Transición Ecológica incluyen a varias de estasespecies en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras, lo que implica restricciones sobre su posesión, transporte y comercialización.
Qué se está haciendo para controlarlas
El control de especies invasoras suele combinar varias estrategias: la vigilancia temprana para detectar nuevas poblaciones antes de que se asienten, la captura o eliminación selectiva en zonas sensibles, y campañas de concienciación dirigidas a evitar nuevas liberaciones, ya sean accidentales o voluntarias.
En el caso de la avispa asiática, por ejemplo, se emplean trampas selectivas y protocolos específicos para localizar y neutralizar sus nidos antes de que la colonia se reproduzca.



