Por qué los perros ladean la cabeza al escucharte

Es uno de los gestos más fotografiados y compartidos en redes sociales: el perro que, al escuchar una palabra o un sonido concreto, el por qué los perros ladean la cabeza hacia un lado con una expresión que parece
de auténtica curiosidad. Aunque resulta entrañable, este comportamiento tiene una explicación relacionada con cómo procesan el sonido y, posiblemente, con cómo intentan entender lo que les decimos.

Perro ladeando la cabeza con expresión curiosa mientras escucha a su dueño
perro ladeando la cabeza

Una de las explicaciones más aceptadas tiene que ver con la anatomía auditiva del perro. Al ladear la cabeza, cambia ligeramente la posición de sus orejas y del hocico, lo que puede ayudarle a localizar con más precisión de dónde procede un sonido concreto, especialmente si resulta nuevo o poco habitual.

Este ajuste también podría facilitar la captación de matices en el tono de voz de la persona que le habla, algo especialmente relevante teniendo en cuenta que buena parte de la comunicación entre perro y humano se basa en la entonación, más que en el significado literal de las palabras.

perro ladeando la cabeza con sus dueños

Otra hipótesis, que no es excluyente con la anterior, apunta a que el gesto podría estar relacionado con el intento de reconocer palabras o sonidos que el perro asocia con algo relevante, como su nombre, la palabra «paseo» o el sonido de un premio. Al ladear la cabeza, podría estar intentando procesar con mayor claridad ese estímulo concreto, de forma similar a como una persona entrecierra los ojos para fijarse mejor en algo que le cuesta identificar del todo.

¡No todos los perros ladean la cabeza con la misma frecuencia! Es más, se ha observado que las razas con el hocico más largo suelen mostrar este gesto con más facilidad que las razas de hocico corto o achatado. Pero, ¿por qué los perros ladean la cabeza? Posiblemente, porque un hocico más largo interfiere menos en su campo de visión frontal al inclinar la cabeza, permitiéndoles observar mejor la cara de la persona mientras intentan captar el sonido. Esto podría explicar por qué algunas razas parecen «más expresivas» con este gesto que otras, sin que eso signifique que unas sean más atentas o inteligentes que las demás.

Es probable que esas palabras estén asociadas a algo relevante para él, como su nombre o una actividad que le gusta, lo que le lleva a intentar procesar el sonido con más atención.

No implica una comprensión del lenguaje como la humana, pero sí sugiere un intento activo de localizar y procesar el sonido, relacionado con su capacidad de asociar ciertos estímulos auditivos con experiencias concretas.

Se relaciona, entre otros factores, con la longitud del hocico: los perros de hocico más largo suelen tener más facilidad para observar la cara de la persona al inclinar la cabeza sin perder campo de visión.